Dulces típicos poblanos: Los camotes

Published on marzo 1st, 2014

Camotes Puebla

Los camotes, esos tradicionales dulces poblanos que pueden hallarse casi en cualquier esquina de la Angelópolis, esos llamativos y coloridos dulces que se venden en cajitas como pequeñas sardinas, esos que igual son utilizados en albures, como en grandes celebraciones son, han sido, y seguirán siendo uno de los estandartes de la gastronomía poblana ante México y el mundo.

Todos, o la mayoría de los nacidos en Puebla, así como los turistas ha probado su dulce sabor al menos una vez pero ¿Sabes cómo fue que se originaron? ¡Hoy desde e-culturismo te platicamos!

Antes que nada ¿Qué debemos saber?

La palabra “camote” viene del náhuatl “camohtli” que significa raíz comestible. Es un tubérculo parecido a una papa pero con sabor ligeramente dulce; se estima que desde hace más de 8 000 años se cultiva en el continente americano.

Su origen

Los camotes, así como otros grandes representantes de los dulces típicos poblanos, tienen su origen en un convento o, al menos, es lo que se cuenta en la vox populli. A continuación algunas de las versiones más populares:

1.- todo inició como una broma

Así como lo lees. Se dice que hace ya muchos años, en el convento de Santa Clara, allá por el siglo XVIII, una monja quiso gastarle una broma a otra que tenía una olla en la lumbre. Decidida a llevar a cabo su travesura, vació camote y azúcar en el recipiente con la esperanza de que se estos crearan una masa dura y difícil de despegar cuando el traste se lavara. La broma funcionó, sin embargo, la monja víctima, al probar la pasta resultante de la mezcla, descubrió que el sabor era agradable, dando origen así al dulce de camote.

Camotes Puebla

2.- de un regalo, a la historia

Otra de las versiones dice que una jovencita proveniente de Morelos, tras llegar a Puebla con el deseo de recibirse en el convento de Santa Clara, un día ocurrió en hacerle un regalo a sus padres. Tras pasar varios días sin tener una idea, decidió ir al huerto del convento y cortar unos cuantos camotes, los cuales batió con generosa cantidad de azúcar, raspadura de limón y, tras enrollarlos en pequeñas formas cilíndricas, los envió a sus progenitores, dando así origen a los camotes como los conocemos hoy en día –sin los varios sabores, claro está-.

 Así pues, y tras muchos años en los que se han posicionado como los, quizá, dulces más representativos del estado y uno de los más conocidos del país, el camote abandera una de las delicias gastronómicas más grandes de México ¿Tú sabes alguna otra leyenda sobre su origen? ¿No los has probado aún? ¡Que estás esperando! La experiencia poblana, sin el camote, definitivamente no es lo mismo.

Por Marlon Andrade Montalvo // Fotos de Luis Robles Mendrano