La casa de los muñecos

Published on enero 31st, 2014

casa de muñecosSe cuenta que aproximadamente en el año de 1792, al regidor de Ovando y Villavicencio se le ocurrió construir una casa de 3 niveles, de mayor altura que el Palacio Municipal; lo que provocó que los miembros del ayuntamiento, pararan las obras de la construcción porque ninguna obra debería de ser de mayor altura que el Palacio Municipal.

Contrariado por esta situación, don Agustín movió sus influencias recibiendo la autorización de las autoridades españolas, por lo que sin el permiso y aún en contra de la voluntad de las autoridades del Ayuntamiento poblano, la obra se concluyó

¿Quién era Don Agustín de Ovando y Villavicencio?

Según se relata, era un señor de abolengo, descendiente y heredero de la casa hispánica de los De Ovando; que lucía escudo labrado en piedra en la parte alta del ancho y alto zaguán del edificio virreinal. Don Agustín era de presentación física notable que contribuía a hacer su “ego” orgulloso, intolerante, despótico y grosero ante los poderosos y qué decir ante los plebeyos.

¿Por qué era la prohibición a la altura de la casa?

En todo el virreinato en la Nueva España se había establecido que las Casas Consistoriales, llamadas también Casas de Consejo, Casa del Cabildo y desde 1714 llamadas como Palacio Municipal, fueran las principales casas en cada ciudad y las más altas, significando esto el rango y autoridad; era por esta razón que ninguna otra fachada podía ser más alta que ellas.

¿Qué significan los muñecos pintados en la fachada?

Representan, de manera ridículizante, a cada uno de los miembros del cabildo que apoyaron la detención de la obra.

Los 3 primeros representan a un cazador como afición de uno de los concejales llamado Don Ignacio María Victoria Salazar; el cuarto representa al personaje con un garrote al hombro y la gente dice que lo describe como un tirano y dictado, características de Don Ignacio Romero González. El siguiente en su característica de médico, lo ridiculiza con una serpiente en la mano dando a entender que era un médico que curaba con remedios extraños como culebras y correspondía a las señas de don Miguel de Santibás y Cotarroja; el siguiente lo describe como un Santón e hipócrita, refiriéndose a Don Manuel Enciso y Texada; otro más lo representa con rasgos indígenas; indiscutiblemente era Don José Bernardo Azpíroz. Uno más, tiene un cuerno de la abundancia en la mano, considerándolo un avaro ricachón, así era Don Joaquín de José Hidalgo de Vergara. Dos de los tableros representan a un hombre, José Manuel de Brumage, cargando un animal, trata de decir que él era más animal que los animales; a Don Ignacio López Ailán, lo representa como un médico, pero está desnudo, quizá lo describió como un pelado (pobre); otro Don Manuel Gutiérrez de Salas, está en sentido de pensador, siendo éste, terco y de duro entendimiento. Otro más, a Don Esteban Mimuera, lo representa fortachón con un niño en brazos expresando que a pesar de su fortaleza lo mandaba su mujer; este personaje era militar y le dedica dos cuadros. A Don Tomás Garcés lo representa en su imagen como mago o adivino y al último, Don Francisco Pérez, lo retrata deforme de cuerpo y cargado un mono.

Actualidad

El edificio pasó en propiedad de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en donde se instaló la pinacoteca universitaria. En el sismo de 1997, resultó dañado el edificio, cerrándose al público. Después de una larga espera, el museo reabrió sus puertas, ofreciendo un servicio de excelente calidad, con salas de alto nivel museográfico en noviembre del 2006.